Después de cantar el libera, de rociar con agua bendita e incensar al criminal, de darle pan y un jarro de agua, un rosario y un cirio bendito, se le ataba con una cuerda que le pasaba por los sobacos y era bajado desnudo a aquel calabozo por un hueco abierto en el techo, donde el reo moría de desesperación...
"Ó según sus variantes"
